“La mejor manera de empezar algo es dejar de hablar de ello y hacerlo” – Walt Disney

 

Contamos con un equipo multidisciplinar adecuado a la demanda de cada cliente, con experiencia en el diseño e implantación de estrategias y desarrollos organizativos en liderazgo y gestión, utilizando ad hoc las técnicas que mejor se adaptan al objetivo deseado.

Creamos conciencia de empresa

 

¿Cómo generar que los miembros de un grupo adquieran conciencia común ante un objetivo?

Sabemos que la máxima productividad se consigue cuando todos los miembros se identifican con el objetivo y trabajan en equipo. Cada persona tiene capacidades particulares y gustos distintos, por ello es importante buscar los  puntos fuertes de cada uno y complementarlos con los de los demás.

El  umbral de productividad individual es limitado, por eso hay que tomar conciencia de cuando decir que no, para no caer en el error que más trabajo significa más producción, bien es cierto que este umbral está directamente relacionado con la satisfacción personal, y este a su vez lo está con el sentimiento de aceptación, apoyo y colaboración.

No hay ninguna duda que el rendimiento del  equipo es superior a la suma de los esfuerzos individuales, esta perspectiva ha de ser un principio fundamental en cualquier organización. Con independencia que existan trabajos más propicios a realizarse en equipo que otros, la percepción de sentir apoyo sincero del equipo aumenta la motivación y capacidad individual.

Trabajar en equipo es un objetivo fundamental en muchas organizaciones pero lo cierto es que en la mayoría de los casos no se consigue.

Las tres claves que tenemos en cuenta.

 

La primera consiste en dirigir por liderazgo, entendiendo el liderazgo como la fuerza moral que se adquiere a través del trabajo, la integridad personal y la congruencia entre palabras y acciones. El liderazgo no es estático ni individual y debe configurar un organigrama tácito y claro para que cada miembro se sienta en todo momento integrado, orientado, protegido y escuchado; percibiéndose al mismo nivel que el resto de los componentes y sabiéndose con posibilidades de tomar el relevo cuando se den las condiciones adecuadas.

La segunda  está en el objetivo, éste debe ser único y estar perfectamente definido y consensuado. En la etapa de diseño debemos emplear todo el tiempo necesario, hasta conseguir que el objetivo esté perfectamente alineado con las creencias, valores y capacidades de los miembros del equipo. Únicamente conseguiremos involucrar a todos los miembros del equipo si tienen claro el objetivo, quien lo lidera, y entienden las pautas a seguir para alcanzarlo.

La tercera clave se refiere a la participación efectiva de los miembros del equipo, cada uno ha de aportar desde su talento y posición. Sea cual sea ésta será necesario oír sus opiniones ya que la suma de todas las ideas es lo que mantiene la mejora constante y  la motivación en el mayor nivel posible. Cada miembro del equipo ha de sentirse un pilar fundamental de la construcción, pero no un muro de carga, es decir, cada uno es imprescindible para la fortaleza de la organización.

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